Comunicación Creativa y Eficiente para tus Proyectos

Uno de los conceptos que se manejan de manera constante en marketing, publicidad y por tanto, en eventos, es el de “comunicación creativa”.

En primer lugar, hablamos de comunicación. El proceso comunicativo implica la emisión de señales (sonidos, gestos, señas, etc.) con la intención de dar a conocer un mensaje. Para que la comunicación sea exitosa, el receptor debe contar con las habilidades que le permitan decodificar el mensaje e interpretarlo. El proceso luego se revierte cuando el receptor responde y se transforma en emisor (con lo que el emisor original pasa a ser el receptor del acto comunicativo).

Al proceso de comunicación se le añade, por tanto, “creatividad” que es la capacidad para encontrar procedimientos, técnicas y elementos para desarrollar labores y tareas de una manera distinta a la tradicional, con la intención de conseguir unos determinados objetivos. Por lo tanto, con la comunicación creativa se intentan conseguir los objetivos tradicionales de la comunicación, es decir, la transmisión del mensaje, pero de manera creativa, sorprendente, innovadora, que haga que nuestro evento destaque sobre los demás.

La creatividad, definida por Dick Forbury, es hacer algo distinto, hacerlo mejor que el resto y que esa manera de hacer las cosas se convierta en el estándar a partir de ese momento. Si aplicamos esta definición a la comunicación, la creatividad sería comunicar algo distinto o utilizar un canal de comunicación distinto (o una combinación de ellos), hacerlo mejor que el resto, es decir, que nuestro mensaje llegue al público objetivo y que lo recuerden, y que, a partir de este momento, los competidores u otros sectores repitan la acción.

Pero, para que un mensaje sea creativo se debe contar una historia. Un mensaje tiene que llevar, de forma implícita o explícita, una intrahistoria que llegue al público objetivo, de lo contrario, ese mensaje, nunca calará y la comunicación pasará sin pena ni gloria. Ahora bien, la creatividad no es gratuita, hay que trabajar, constantemente y con confianza, incluso hacer pruebas con alguna pequeña muestra, hasta encontrar el mensaje que haga “sonreír”, “llorar”, o cualquier otra emoción que busquemos conseguir.

aprende más del tema con este curso especializado aquí

Estrategias Pedagógicas para el Pensamiento Crítico

Las estrategias  didácticas aquellas acciones que realiza el maestro con el propósito de facilitar la formación y el aprendizaje de  los estudiantes. Es decir, la forma o manera como se ofrecen los contenidos para asegurar el logro de los propósitos establecidos. Ella obedece a una lógica psicológica, en cuanto a la manera como aprenden los estudiantes,  y a  una lógica práctica, en relación con la forma como se organizan los estudiantes para el aprendizaje, como se disponen los muebles, los recursos y los espacios, para responder con las características, motivaciones, estilos y ritmos de los estudiantes.

Para que estas estrategias no se reduzcan a simples técnicas y recetas, sino que verdaderamente acompañen el proceso de enseñanza – aprendizaje, deben aplicarse teniendo en cuenta siempre una intencionalidad pedagógica; Cuando entre el docente y el alumno media una relación solamente basada en un conjunto de técnicas  el aprendizaje se empobrece,  y se convierte en el hacer, es decir en una acción mecanizada e instrumental, que limita la singularidad, la espontaneidad, la motivación  y la  creatividad del niño.

aprende más del tema con este curso especializado aquí

Toma de Decisiones

La toma de decisiones puede aparecer en cualquier contexto de la vida cotidiana, ya sea a nivel profesional, sentimental, familiar, etc. El proceso, en esencia, permite resolver los distintos desafíos a los que se debe enfrentar una persona.

A la hora de tomar una decisión, entran en juego diversos factores. En un caso ideal, se apela a la capacidad analítica (también llamada de razonamiento) para escoger el mejor camino posible; cuando los resultados son positivos. Cualquier toma de decisiones debería incluir un amplio conocimiento del problema que se desea superar, ya que solo luego del pertinente análisis es posible comprenderlo y dar con una solución adecuada. Sobra decir que ante cuestiones triviales (por ejemplo, decidir si tomar agua o zumo de naranja en una comida), el nivel de razonamiento es mucho menos complejo y profundo, y se actúa de forma casi automática, dado que las consecuencias de una decisión equivocada no tienen mayor importancia.

En cambio, ante decisiones verdaderamente trascendentales para la vida, se procede de una manera muy meticulosa, sopesando los potenciales resultados, y el tiempo necesario es mucho mayor. A lo largo del desarrollo de una persona, independientemente de su personalidad y de sus gustos, cada nuevo día trae consigo un número creciente de problemas a resolver, y poco a poco nos vamos convirtiendo en auténticas máquinas especializadas en tomar decisiones.

A simple vista, se puede distinguir entre individuos seguros e inseguros de sí mismos. Los primeros suelen ser determinados, tener siempre claros sus gustos y necesidades, lo cual les facilita la toma de decisiones; los otros, en cambio, carecen de la autoconfianza necesaria para considerar válidas sus propias ideas, y eso repercute gravemente en los momentos críticos de la vida.

aprende más del tema con este curso especializado aquí